miércoles, febrero 01, 2006

Ottawa, febrero 2006
Periódico Eco Latino - Comunidad
¿Qué hay de nuevo?

FRÍO, FRÍO

“HOY ESTÁ DE LO MÁS AGRADABLE”, es mi respuesta a todo aquel que me pregunta desde otro lugar del planeta, cómo está el clima. Es una respuesta estandarizada; no importa quien pregunte, no variará. ¿Sabrán ellos cuando me escuchan que con esa frase estoy simplificando al mínimo la raison d'être de toda esta sociedad durante los infinitos meses de invierno?

EL FRÍO ES, -en realidad, el clima- el tema favorito de cada persona, sin distingo de raza, estatura o edad, con quien yo haya cruzado palabra desde mi llegada hace meses atrás. Hasta el saludo incluye una referencia a las condiciones atmosféricas del momento: “Cold, eh?”.

YO TRATO DE PONERME A TONO con el interés de mis interlocutores, pero dicha sea la verdad, me paso más tiempo esquivando el sentirme obligada a pensar en los trastornos asociados con este frío, el cual a nadie es indiferente. Entonces, más como imperativo de socialización que por gusto, escogí un enemigo común: la freezing rain, (la lluvia helada) si en caso de que los de aquí me pregunten cómo me ha sentado el invierno, poder contestar con prestancia. Y todos, invariablemente, asienten con cara de circunstancia, comprendiendo mi debilidad ante esa lloviznita, que al caer sobre la nieve, convierte nuestra normal compostura al caminar, en una suerte de baile improvisado y sin gracia de una coreografía del Holiday On Ice de pesadilla.

COMO PARTE DE MI PROCESO DE ADAPTACIÓN y convivencia en esta ciudad, a tantos grados centígrados bajo cero, escoger apropiadamente la sal, la arena, la pala, el aserrín, las botas, y enseñarle a mi perro Catire a “hacer” en el suelo helado cuando caminamos en la tarde, es parte de un aprendizaje. Nada nos podía haber preparado para la logística de combate, cuasi militar, de enderezar los entuertos de la naturaleza. En la ciudad se recoge la nieve casi a la misma velocidad que cae, pues nadie puede darse el lujo de parar. Personas y vehículos siguen circulando, y tiene que suceder algo muy grave para inmovilizar al sistema.


LA SENSACIÓN DE ACTIVIDAD PODRÍA SER suficiente para que los individuos continuaran su vida regular, valorando los servicios disponibles que gracias a un presupuesto municipal racional y suficiente pueden disfrutar, pues como en toda Canada, el invierno recibe un tratamiento de mal necesario, y no de atención crítica, aunque a veces así lo requiriera.


SIN EMBARGO, NO SIEMPRE OCURRE LO QUE ESPERAMOS. Quizás con el acortamiento de la luz solar se descompone el ánimo de más de uno y en este período se recrudecen tanto los males infecciosos como los emocionales. Los resfríos, la influenza y otras infecciones de invierno causan malestar a miles de personas cada año. Usuaria de los autobuses como soy, no he podido superar el temor al contagio y procuro usar el sentido común: buena alimentación, exposición al sol de la mañana (fuente de vitamina D) y usar la ropa apropiada para cada actividad.


COMBINAR LOS COMPROMISOS, CON ALGUNA actividad recreativa es clave para no decaer en el ánimo y dejarse t
omar como rehén del winter blues. El Desorden Emocional Estacional, (Seasonal Affective Disorder) o SAD, por sus siglas en inglés, es causado por el exceso de melatonina en el cerebro, la hormona relacionada con la depresión. La producción de melatonina aumenta en la oscuridad y los días con luz solar recortada y noches largas, significan más melatonina. Una caminata de 15 minutos a la luz del día será suficiente para la mayoría, pero si no lo es, y su presupuesto lo permite, quizás es hora de hablar con su agente de viajes. Un destino al sur es garantía de mucho sol y además, sale de la rutina que a veces tanta falta hace.

CON RAZONADA FRIVOLIDAD, NO DEJARÉ FUERA la merecida atención que debemos prestar al mayor órgano de nuestro cuerpo: la piel. El aseo y posterior loción para el cuerpo, beber líquidos y humidificar el ambiente donde permanecemos, son las medidas recomendadas. Para mí, el bálsamo para los labios es imprescindible, porque yo sigo la conseja popular que dice “al mal tiempo, buena cara”, y tanto a 0 como a 25 –below- procuro reírme.


LEJOS ESTÁ OTTAWA DE LAS TRAGEDIAS de Europa del Este, donde terroristas bombardean un gasoducto y en Kiev o Moscú mueren 40 personas en un día, por efecto del frío. Pero la gratitud de los habitantes locales por tener una forma de tragedia más benevolente, si se quiere, no es muy frecuente. Por ello, me he dedicado a recordar a todo aquel que quiera comprenderlo que el invierno puede condicionar nuestra vida diaria, pero es en el alma donde podemos albergar la eterna primavera. ¡Y seguimos adelante!

Cristina Pulido-Vielma es periodista y nueva residente de Canadá.
cepulido at gmail.com

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1 Comments:

At marzo 03, 2006, Blogger Cinemaniática said...

Professor:
De este tema que puedo decir? Aqui solo vivimos una ola de calor insoportable, y luego otra de frio semi invernal con lluvia que es desquiciante. Jamas podrian compararse los cambios climaticos de Venezuela con los de un pais como Canadá.

Lo que me gusta de esta columna es ese aprendizaje que tu y Catire han tenido que experimentar, y tomar en cuenta todos los factores de riesgo y cuidado a la hora de enfrentar el inclemente weather de tu nuevo hogar lejos del hogar. Esos ejercicios son siempre saludables y estoy segura que aunque sean concebidos como una tarea aburrida, al menos los mantendran activos y calentitos hasta que llegue el fin del frio. Me encanto esta columna..

 

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