martes, noviembre 27, 2007

Otawa, noviembre 2007
La construcción de la democracia
no tiene final

Alejandra Matus, una periodista con sello alternativo, visitó Ottawa invitada por el IDCR, para evaluar a los medios de comunicación como vehículos para construir la democracia en los países en desarrollo

“En dos horas estaba fuera de mi país”. Así relata Alejandra Matus su partida de Chile en abril de 1999, tras la cual, finalmente, se acogería al refugio en los Estados Unidos. “Mi hermano, abogado, me lo dijo: debes irte”. Una sola causa la obligaba y era la publicación de “El Libro Negro de la Justicia Chilena” por editorial Planeta, por cuyo contenido le acusaban de una infracción a la ley vigente. Sobre el caso se pronunciaría la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre muchos otros organismos internacionales, y forzó la revisión y derogación de la Ley de Seguridad del Estado de Chile en 2001.

La labor periodística persigue informar a la sociedad sobre los acontecimientos que ocurren a diario. Es competencia de los periodistas, contar historias con propósito y el ser informados es un derecho fundamental de todos los individuos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho de “investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. En casi todas nuestras Constituciones este derecho está consagrado.

Informar era el propósito de este proyecto, inicialmente a cuatro manos con Mónica González, quien, desde la visión de joven periodista, Alejandra interpretó como ser convidada por Maradona a jugar fútbol con él. “Mis inicios había sido en la prensa independiente” y menciona que le llegaba cierta notoriedad tras un trabajo investigativo publicado en 1996, acerca del asesinato de Orlando Letelier por el que obtuvo el premio Ortega y Gasset al mejor reportaje, otorgado por el Diario El País, de España. Luego, continúa sola con el libro que le habría de tomar 6 años más en terminar y que fue recogido en su totalidad el mismo día que se distribuyó.

Ya en los Estados Unidos, se dedica a hacer realidad su retorno, y al mismo tiempo, comienza su dinámica labor como activista para fomentar las libertades de las que era privada en su propio país, dando a conocer los matices que empañan la justicia, la necesidad de independencia de los medios y la comprensión de la información por la población.

Invitada por el International Development Research Centre (IDCR) a formar parte de un panel que expondría la importancia del poder de los medios de comunicación en el fomento de la democracia en los países en desarrollo, estuvo de paso en Otawa.

Durante su participación, expresó abiertamente su deseo por que los organismos presentes en la cita comprendieran, que los pasos de la Democracia no se vuelven firmes inmediatamente después de reinstaurado un sistema de gobierno de representación popular. Aclarando, recordó que es allí cuando el rol de las ayudas, aporte de los países que contribuyen con la vigorización democrática, se vuelven quizás más necesarias. Según su propia experiencia, el regreso de la democracia a Chile no significa el último capítulo en fortalecimiento de las instituciones que garantizan los derechos a todos los ciudadanos. “Y allí es donde la prensa independiente hace su labor, sin reparar en mayor acumulación de poder, como ocurre por la concentración de medios, porque esa no es su función”.

En 2004, la fundación del periódico independiente Plan B le esperaba a su regreso a Chile. “Cerró”, dijo desde el panel. Tal vez por ser demasiado independiente de las líneas informativas de los medios masivos. Sólo esta idea debería causar reflexión acerca de los estándares de la prensa a la cual nos estamos refiriendo, pues Chile se esmera por construir una forma de gobierno igualitaria, pacífica y de entendimiento hace más de 15 años, pero un medio de comunicación debe contar al menos con pauta publicitaria para subsistir.

La información que procesamos es del interés público pero ¿el público quiere estar informado?
No es el público el que esté poco interesado, es el desinterés de los medios en llevar al público la información. Mi experiencia es que cuando el público puede acceder a cierta información la pide, la demanda y masivamente. El esfuerzo es más bien cómo lograr que los medios se interesen en publicar cierta información.

¿Dónde comienza ese proceso de educar al público para el proceso de ser informados?
Comienza con la educación misma, que también es un problema. Yo trabajo en prensa escrita y según algunos estudios que se han hecho en Chile, el 50% de la gente que sabe leer no entiende lo que lee, incluyendo universitarios. Ese es un problema.

¿Cómo se educa a la gente en nuestra región para la Democracia?
Creo que más allá de los contenidos que son importantes hay que tomar en cuenta las oportunidades que te da la educación. En Chile ha habido una pauperización de la educación; la educación pública pasó a ser la de los pobres y la privada, la de las personas que realmente tienen las oportunidades. Yo creo que la democratización de la educación parte del hecho de estar al servicio del avance social y para progresar. De otro modo, se pierde el estímulo para esas familias pobres para hacer el esfuerzo de que su niño estudie y prefiere enviarlo a trabajar, porque caen en cuenta que igual estudiando no van a llegar a ninguna parte. O en el peor de los casos, y esto es un fenómeno que está recorriendo toda Latinoamérica, que los jóvenes opten por los trabajos rentables como el narcotráfico y no por los estudios.

La ineludible pregunta acerca de cómo se reparte el poder en Chile con base en el género. Todos hablan de una mujer chilena muy poderosa.
Hoy día tenemos una presidenta mujer, como bien saben, lo cual habla de un avance muy fundamental. Sin embargo, no hay que engañarse. En este momento se está promoviendo una ley que obligará a los partidos políticos a otorgar una cuota de 30% apenas para candidatas mujeres y después, establecer un subsidio estatal para los partidos que sobrepasen esa cuota. Lo cual permite concluir que ese porcentaje no se cumple aún.
Y si lo ves desde el punto de vista de los medios de comunicación, la mayoría de las periodistas que ejercen son mujeres, pero la mayoría de los jefes son hombres. (Le comento en Venezuela es igual, y nos reímos pues ¿cuántas más cosas no tendremos en común en este continente? pues lo mismo pasa en Canadá).

¿Cuál es la institución que mejor refleja la Democracia en nuestra región?
No creo que haya sólo una, lo que sí hay, existe y permanece todavía es el deseo de la gente de vivir en Democracia y de que esa Democracia le otorgue lo que esa misma Democracia le promete. Si ésta no permite mayor acceso a la educación, salud y vivienda, pierde sentido. Y ese interés permanece y se expresa de distintas maneras en los distintos países.
Yo creo que en el momento que se pierda y la mayoría se decepcione de las bondades de ella -que siempre es un riesgo permanente en nuestra región-, entonces vamos a estar en problemas.

¿Cómo se sentiría carecer del derecho constitucional que nos garantice estar informados, para cumplir con ese Derecho Humano?
El poder trata de perpetuarse y si se da la oportunidad a la persona en el poder va a sentir la tentación de obtener más poder, y de controlar a la población.
A veces eso se hace con el apoyo de la misma población. Cuando el golpe de estado (en Chile en 1973) mucha gente salió a celebrar con champaña y como vimos, mientras más apoyo, más fácil fue concentrar el poder. No hay que perder la esperanza porque la naturaleza humana busca la libertad y busca los espacios de poder desarrollarse humanamente, y poder contar con ciertos derechos básicos y esenciales, por los que la humanidad entera ha luchado desde hace mucho tiempo.

Por Cristina E. Pulido-Vielma
contactos: cepulido at gmail.com / (613) 277.8353

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