martes, agosto 01, 2006

Ottawa, agosto 2006
Periódico Eco Latino - Comunidad
¿Qué hay de nuevo?

EL GUIONCITO CANADIENSE




SOY UNA PACIFISTA. Eso, en mi caso, comprende la interpretación de la realidad a partir de principios que valoran la vida, por encima de otros que traen como resultado la muerte. Dicho esto, no será necesario ahondar en las razones detrás de la distinción que hacen los medios de comunicación entre quien muere en un conflicto bélico, de aquel quien es evacuado de un escenario de guerra. Para mí son todos víctimas.

EN LOS ÚLTIMOS quince días de julio, la opinión pública de Canadá –y el mundo- recibió a través de los medios de comunicación partes de información en forma detallada, con origen en el Medio Oriente, que permiten recrear el asedio y la defensa de los espacios de convivencia humana en el Líbano y en Afganistán, por nombrar dos de los conflictos que abarcaron centrimetraje de la prensa a diario.

¿NO ES VISIBLE PARA TODOS -como lo es para mí- que cuando CBC Radio informa que, desde el sur del Líbano, se prepara la evacuación de “libaneses-canadienses” de la zona, el medio está haciendo caso omiso de su propia directriz que habla de “contribuir a la conciencia y la identidad nacional”, como principio corporativo? Para referirse a los caídos como baja de guerra en la misión de paz que Canadá mantendrá en Afganistán hasta el 2008, cualquier medio usará el gentilicio “canadiense”, pero sin guión. Esta comparación es vital para entender la dualidad del mensaje.

LA REALIDAD ES QUE AMBOS son canadienses además de víctimas de un conflicto armado. O así lo hubiera preferido referir el preclaro Primer Ministro John Diefenbaker, cuando insistió con terminar la manera de diferenciar, con un guioncito, el origen de los ciudadanos fueran éstos de la vertiente inglesa o la francesa de las naciones fundadoras de Canadá. En marzo de 1958, el líder del gobierno minoritario conservador progresivo, dijo que dedicaría esfuerzos por hacer realidad una Ciudadanía Canadiense que no requiriera de la consideración de un guión.

EN EL PRESENTE, requerimos de verificaciones diarias para saber cuan alejados o cercanos estamos de la verdad, cuando contamos sólo con la interpretación de la realidad que nos ofrecen los medios de comunicación. Son abrumadores, nos alimentan las dudas y por ello, veo necesario retroceder hasta los “trudeanos” años 80 para recordar que lo que sólo era un guión, se convirtió en la reinterpretación de una nacionalidad constitucionalmente.

DESDE 1982, la multiculturalidad es un símbolo canadiense, y este derecho comprende mantener y promover la cultura de origen. Quizás sea allí de donde parten las subsecuentes erosiones del concepto reflejadas en los medios de comunicación con una referencia al “origen” de un ciudadano y agregar luego su nacionalidad, “canadiense”. ¿Es útil para alguien conocer si alguien fue de otro lugar antes que puramente ciudadano de esta nación?

SÍ, HAY ALGO MÁS. Hay nacionalidades vinculadas a la raza, y sépase que eran tantas las diferencias entre el tratamiento recibido por los que parecían de la mayoría, al que recibían los que lucían diferentes, que se creó la “minoría visible” para efecto de las leyes de empleo. A pesar de haber sido un país diverso y con un tejido social tan abundante se tuvo que tranzar un acuerdo. Nadie le puede llamar, pero usted se puede identificar como una minoría visible si pertenece al grupo de “las personas, aparte de los aborígenes, que no sean de raza caucásica o de color blanco” (Employment Equity Act of Canada, 1987).

PROMOVER RELACIONES positivas entre todos los grupos étnicos, que es una valoración simbólica y cultural, no como la ciudadanía, que es un status formal, incrementa el autoreconocimiento de parte de las personas como nacionales canadienses, concluyen estudios psicológicos. Sin embargo, surge la duda de si la tolerancia hacia la diversidad y el apoyo a la multiculturalidad será un lujo que no es fácil de reconocer en estos tiempos, cuando los conflictos bélicos obligan a usar el guioncito, para saber quién es quién. ¡Y seguimos adelante!

Cristina Pulido-Vielma es periodista y puede contactarla en cepulido at gmail.com o (613) 277.8353

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2 Comments:

At agosto 01, 2006, Blogger @Blanquix said...

Esta vez tengo que pasar por alto el hacer comentarios, el tema de la guerra para mi es "incomprensible" y excusándome en lo "inexcusable" si la ONU está "haciéndose la loca", quién soy yo siquiera para opinar sobre un tema de viejísima data.
Que Dios nos cuide porque nosotros no hacemos sino empeñarnos en destrozarnos.

 
At agosto 02, 2006, Blogger Cinemaniática said...

Apoyo tu comentario. Es inexcusable usar signos de redacción para clasificar a los seres humanos. Sobre todo, cuando estamos hablando de guerra, del asesinato de cientos o miles de seres humanos. La vida de una persona no tiene valor por la ciudadania que obstente. La violencia y la guerra jamás serán la solución a los conflictos.

 

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