
Día de Canadá y advenimiento de notimaples
El maple, o arce, como es su denominación en castellano, es el árbol de inspiración y tradición canadiense por excelencia.
Alguien que usa palabras para alentar a la gente a venir a vivir acá, usó una frase en un boletín de unos abogados de inmigración, que me pareció que no tiene desperdicio:
Canadá es el país de los árboles de miel.
Pudiera interpretar que la dulzura está a la mano, pues el maple está en cada esquina, como si de matas de mango se tratara en Venezuela. Los colores de sus hojas son tantos y tan variados que no soy capaz de enumerar las tonalidades de otoño, por sólo hablar de su estación más vistosa.
Yo usaré la abundancia de los árboles, por su presencia dominante, como una anotación para mi blog, el espacio donde ensayo una observación de la realidad de Canadá con ojos de inmigrante. Mis notimaples son de todos los colores, se aferran a la rama, hasta que llega el momento de su renovación, cuando brotan de nuevos nudos del tronco lleno de miel de arce.
Por ahora, no aspiro a más.



