sábado, octubre 01, 2005


Ottawa, octubre 2005
Periódico Eco Latino - Comunidad
¿Qué hay de nuevo?


LA GASOLINA

DESPUÉS DE PASAR EL ÚLTIMO MES oyendo hablar del precio del combustible, tuve que tomar medidas. Éste, pasó a ser el segundo tema de conversación más frecuente en la ciudad, después del clima. Como llegué a vivir aquí hace poco tiempo, me di la tarea de investigar cuáles eran mis alternativas de transporte, al ver como día a día la “terrible” alza cobraba mayor número de “víctimas”.

LA NOVEDAD DEL TEMA es para mí sorprendente. Siempre habrá una queja por injusticias en nuestra empobrecida Latinoamérica, sin embargo, para quien creció en un país dónde la gasolina cuesta menos que el agua potable, esta realidad resultó un grave panorama ante sus nuevas necesidades de transporte.

ME LAS ARREGLÉ PARA INDAGAR sobre distintas maneras existentes de ahorrarme el disgusto por las constantes alzas y ajustes que comenzarán a notarse más profundamente durante el invierno. Y claro, adquirí una preciosa bicicleta roja, que me llevará y me traerá hasta que sea imposible usarla, al cambiar de estación.

LE CONSULTÉ A UN JOVEN empleado de Transport Canada y me sorprendió con información sobre variados programas que, reunidos en Moving On Sustainable Transportation o MOST, se han emprendido en la ciudad desde 1999. Alguien sí se está haciendo cargo del asunto, en la capital nacional.

DESDE LA PERSPECTIVA que me permite rodar sobre mi bicicleta roja, he descubierto a un numeroso grupo haciendo la misma ruta que yo en la mañana y la repiten, idéntica, en la tarde. Luego, hay que admitir que no todo el mundo califica para los riesgos que se corren y los sacrificios que se hacen, si sólo se usa un vehículo de tracción humana para todo en Ottawa.

OCTRANSPO CONCLUYÓ IGUAL, y por eso ofrece a los pasajeros del autobús el servicio Rack-and-Roll y de esta manera, quien tiene un destino contemplado en sus rutas urbanas y suburbanas, puede acarrear la bicicleta en la misma unidad, en un compartimiento externo, y así se ofrece a los ciudadanos medios de transporte público económicos, diseñados como un servicio, no como un negocio.

PASADO EL TIEMPO, y entre los precios de la gasolina -y los del seguro, también- tenía descartada la idea de comprar carro, cuando vi una remota necesidad circunstancial y pensé: “Quizás un día recoja una caja grande, o vaya a donde no hay buses, o debo hacer el favor de recoger a alguien en el aeropuerto”. En ese caso, las muy conocidas y funcionales empresas de alquiler de vehículos, estarían allí para solucionar este vacío. Asociadas con los viajes de turismo y de negocios dada la ocasión, podrían asistirnos en la necesidad de utilizar un carro por pocos días.

COMENCÉ A CAER EN CUENTA que había otras formas de tenencia de vehículo automotor. A mí me causó sorpresa, por ello, quizás no todos estén al tanto de saber que una empresa VRTUCAR, le presta a Ud. el carro. Así mismo. Ud. se asocia a la cooperativa de servicios mediante un pago mensual, y en la ocasión que requiera de usar un carro por horas, días o semanas, le tomará 5 minutos conocer -por teléfono, o visitando la página web- exactamente cuánto le van a cobrar por Km. recorrido o por hora/día de uso. Esto incluye el alquiler, el seguro y el mantenimiento de las unidades, disponibles en convenientes localizaciones a lo largo y ancho de la ciudad “llueva, truene o relampaguee”, listas para ser usadas todo el año. Pero, créamelo o no, no le cobran la gasolina…

¿Y QUÉ PERMITE SEMEJANTE VENTURA? Wilson Wood y Chris Bradshaw, ambos con carreras en el servicio público, acumularon suficiente interés y experiencia para lanzarse al mundo de los negocios con esta empresa en el 2000. Su funcionamiento, permite ahorrar gastos a una persona que hace poco uso de un carro, y no se justifica que adquiera uno. El resultado es beneficioso para todos: disminuyen las emisiones tóxicas de los combustibles de origen fósil, y se puede mejorar la conservación del ambiente. Además, puede tomar prestados los vehículos de otras compañías aliadas a VRTUCAR la próxima vez que visite Montreal, Toronto, Ville de Quebec, Vancouver, Victoria, entre otras de los Estados Unidos y de Europa.

EL TEMA ES TAN APASIONANTE que en el sonsonete del reggaeton de Daddy Yankee se nota. Dada su inmensa popularidad en toda América Latina y Estados Unidos, el tema musical con el título de esta columna, probablemente se gane el premio Grammy Latino por descubrir el agua tibia: A todos, nos gusta la gasolina. ¡Y seguimos adelante!

Cristina Pulido-Vielma es periodista y nueva residente de Canadá
cepulido at gmail.com

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