Ottawa, junio 2006Periódico Eco Latino - Comunidad
¿Qué hay de nuevo?
AL AIRE LIBRE (de CO2)
REGRESÓ EL CALOR y con él, el color a mis plantas. El pálido verde que tuvieron mientras sobrevivían a la sombra, ya tiene un poco más de vigor. Me entusiasmé tanto con lo cambios que comencé a alimentar a las aves que antes pasaban indiferentes frente a mi puerta, creo que siguiendo alguna señal escondida en el viento. Ahora se presentan a reclamar si llego a olvidar las migas de pan viejo que les gustan. Sólo quieren mi atención, creo, y con ella parecen conformarse cuando las acompaño mientras comen. Al igual que la bicicleta roja, que tenía sin andar desde el año pasado, me recordó su existencia y ya vuelve a estar funcional. Son algunas las diferencias que empieza uno a notar con la proximidad del verano. Hay un regreso a la convivencia a la vista de toda esta ciudad que sufrió un letargo por meses. Sin la exhuberancia del sur, funge de moderador entre la ausencia y presencia de vida en la calles. Los ciudadanos se arman para vivir otro verano con flip-flops -que se harán parte de su carne hasta que el frío se los vuelva a arrebatar-, pedicuras y lentes de sol, bajo la luminosidad intensa de los rayos sin filtro de radiación U-V.
EL RECALIENTAMIENTO GLOBAL en doméstico se manifiesta con frío en mayo y con lluvias a destiempo, y también con una sentida renuencia por exponerse al sol sin protección. Esto se debe a una alerta constante sembrada por los buenos oficios de los informadores del canal del clima, en la mayoría de los casos, ya que oficialmente la discusión es un caos. Cuando le pregunten por qué debería sentir temor de exponerse al sol, responda: Canadá teniendo una población muy pequeñita, -la mitad del 1% del mundo-, es muy eficiente para emitir dióxido de carbono (CO2). Créalo o no, es uno de los mayores consumidores de energía per cápita del globo, al quemar el equivalente a 7.700 litros de gasolina por persona al año. Y a más gases, mayor efecto invernadero, responsable del recalentamiento global del planeta.
LA SITUACIÓN CANADIENSE ES EMBARAZOSA, pues sus propias emisiones treparon 24,2 por ciento entre 1990 y 2003, mientras las de otros dos grandes emisores, como Alemania y Gran Bretaña, disminuyeron, según informó el diciembre pasado la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La pérdida de ritmo canadiense en la entrega de los resultados prometidos, no se ajusta a su prometedora iniciativa –sí, Canadá inició todo el proyecto- de lo que luego conocimos como el Protocolo de Kyoto (Japón, 1997). El aumento de las emisiones canadienses superó incluso el 13,3% de Estados Unidos, a pesar de que el presidente George W. Bush retiró la firma de su gobierno de este acuerdo. Dale Marshall, analista de políticas de cambio climático de la no gubernamental Fundación David Susuki dijo que a pesar de los fuertes compromisos públicos, ”la inacción de Canadá echa por tierra su credibilidad”. Y a decir de Matthew Bramley, del no gubernamental Instituto Pembina, ”los últimos descubrimientos científicos indican que un aumento de más de dos grados en la temperatura mundial es un punto crítico con consecuencias potencialmente catastróficas”. Ottawa se hace los oidos sordos.
VIVIR EN LA TUNDRA esperando con ansia el regreso del calor y con una adquirida confianza en nuestra seguridad, nos hace fantasear acerca de las actividades que compartiremos al aire libre cuando éste llegue. En mayo el Festival de los Tulipanes señala el inicio de la temporada marcando el paso en menor número de prendas de vestir necesarias para tolerar las temperaturas externas. Luego, saltan actividades de las carteleras, todas las relacionadas con los centros comunitarios y entre ellos, la gigantesca Venta de Garage anual que se lleva a cabo en The Glebe, interesante barrio de Ottawa, donde por un día todo el mundo se propone venderle cosas usadas a otro, para colectar dinero con fines caritativos, de construcción de obras y hasta de apoyo a equipos deportivos. Y todo sea por la obra detrás de cada mostrador. Las niñas del Ottawa Fury Soccer Club me vendieron una lámpara, y una de ellas compartió conmigo que asistirá al Mundial de Fútbol en Alemania, cuando yo todavía estoy devanándome los sesos para encontrar una manera de ver los partidos por televisión.
EN EL PUESTO DE PERC (Peace and Environment Resource Centre) donde participo como voluntaria, se vendió un extraordinario número de corotos (excusen mi venezolanismo) del que nadie fue capaz de figurarse cómo es humanamente posible acumular aquello en una sola vida. Las facilidades con las que cuenta PERC están fundamentalmente dirigidas a los activistas en la ciudad, bajo un paraguas de conciencia que brinda su experiencia -sea en un taller de liderazgo, una biblioteca temática y espacio en sus órganos de comunicación integrados- a todo aquel que desee dar apoyo a una causa. En cada uno de nosotros late un motivo, al que queremos contribuir con la mejor parte de nuestro ser y conseguir un logro a su favor.
HAGAMOS DEL BENEFICIO COMÚN una obra en acción. Podríamos sobrevivir a dos grados centígrados más de temperatura este verano, pero los glaciares no. Y en ellos viven, desde hace siglos, los osos polares, sorprendiéndonos, saltando de uno al otro mientras pescan para dar a sus oseznos un respiro en su lamento de hambre. ¿Será ir y venir en una bicicleta la solución al transporte a combustión en Ottawa? Quizás no la solución final, pero sí la que podemos disfrutar más durante este verano próximo y ahorrarle unas cuantas emisiones al aire, en una excelente oportunidad de contribuir con el ambiente. ¡Y seguimos adelante!
Cristina Pulido-Vielma es periodista y nueva residente de Canadá.
cepulido at gmail.com
Etiquetas: canada, medio ambiente, ottawa, recalientamiento global



