Ottawa, marzo 2006Periódico Eco Latino - Comunidad
¿Qué hay de nuevo?
GÉNERO FEMENINO,
NÚMERO EN ASCENSO
Dedicado a Mme. Annette Charron (1936-2006)
LEO MUCHA CORRESPONDENCIA. Electrónica principalmente. Y cuando la contesto, me despido “desde el norte del norte, tu amiga…” Sin remilgos. He arribado al primer mundo y me había hecho la idea de que vivir en una nación miembro del G-8 y la creadora de casi todas las misiones de paz en el mundo, también iba a ser diferente ser Mujer; sería una experiencia muy diferente de cómo la padecemos en otros lugares menos privilegiados del mundo. Esta reflexión surge a propósito de la celebración del próximo 8 de marzo, del conocido como el “Día Internacional de la Mujer”.
ME APURO EN ACLARAR QUE no soy feminista estricto senso, ya que la configuración de mi cultura es machista (*) y por ende, no tengo cómo. Sin culpas. Una sólo traga fuerte y hace un hábito de entender que cuando los textos dicen “El Hombre” se están refiriendo a todo el universo de seres humanos y desde temprano se aprende que al ser advertidas de “El Hombre”, se piensa en el padre, el marido o el hermano mayor ¿Qué puede hacer una? El castellano es así y casi siempre nos toca una suerte similar.
LAS SEÑALES CRUZADAS COMIENZAN A llegar en forma de variables estadísticas: mortalidad, violencia doméstica, empleo, plena participación, oportunidades, y se va entendiendo que el tema es muy amplio pues “El Hombre” es sólo la mitad de la población del globo terráqueo. La otra mitad es su contraparte, generalmente en profundo estado de desventaja por el mero hecho de haber nacido con la combinación de cromosomas equivocado.
ASÍ QUE ES MI DEBER HACER ESTA PREGUNTA: A 100 años de comenzar a destacar este día en un calendario ¿qué estamos celebrando? No me dirán que es porque Lisístrata tuvo el poder de iniciar una huelga muy particular contra los hombres para poner fin a una guerra. No en los tiempos en que la Secretaria de Estado de los Estados Unidos es una mujer, de raza negra y soltera. Hoy en día, un buen motivo para celebrar es que, aún sin haber finalizado los Juegos Olímpicos de Turín, las atletas canadienses cuentan en su haber con 16 de un total de 24 medallas olímpicas para su país. Lo cual hace suponer que el deporte es un ámbito donde las mujeres de Canadá destacan y obtienen reconocimiento.
ESO NO PARECE SUCEDER EN EL PARLAMENTO. En la colina donde 308 Miembros (MPs) se reúnen para legislar, sólo 48 son mujeres y están ejerciendo el poder atribuido tradicionalmente a un club de caballeros donde hasta en España –que es de donde viene eso de “El Hombre”, paradójicamente- hay una mayor participación parlamentaria femenina (Mujeres Hoy, 8/4/1004).
LA POBREZA, ENTENDIDA COMO LA CARENCIA de los medios para subsistir, es mayor entre mujeres. Lo novedoso es que esto ocurre en los países subdesarrollados, y también –¿puede creerlo?- en Canadá. El resultado es de los Statistics Canada Low-Income Cut-Offs (LICOs) donde se refleja que el 57% de todas las personas viviendo en estado de pobreza, eran mujeres. De todas las edades y en cualquier etapa de su vida. La desigualdad económica es un indicador que evidencia un fallido intento por cumplir la carta de Derechos de las Naciones Unidas (1948) donde se proclama que la igualdad de los sexos es un derecho humano.
¿Y ENTONCES? ¿A DÓNDE VAN A IR a parar mis ilusiones de que, por vivir en el primer mundo, había dado un paso adelante en el proceso civilizatorio? Estaba por ver cómo las sutilezas nos muestran las verdaderas diferencias en opinión de otras mujeres, también inmigrantes, al ofrecerse a señalarme sus puntos de vista acerca de las ventajas de ser mujer en este país, y si había alguna en particular, con respecto al lugar de origen.
DE OTTAWA, PERO CON ORIGEN EN CHILE, Camila Reimers me respondió con mucha sencillez. La autora de cuentos y una novela publicados en varios países, quien también es educadora, me aclara que el Chile que dejó hace 30 años, no era el mismo que este año eligió a una presidenta. Sin embargo, reconoce una falsa sobre estimación de la apertura canadiense. “Siempre recuerdo”, dice, “en mi primer trabajo en Ottawa, tenía dos colegas canadienses y muy feministas, pero no se sentían cómodas de invitarme a su casa porque yo no tenía marido”. Su balance en cuanto a la influencia que ha tenido el ser mujer en su carrera, no ha sido de ventaja ni desventaja, al menos no ha influido en ningún contrato. Madre de un par de hijos adultos, tenerlos le ayudó a ver que “muchos de los problemas que los seres humanos tenemos que enfrentar, tienen mayor relación con nuestra personalidad que con el género”.
LORETO GARRIDO ES PERIODISTA y su ámbito de acción es la televisión en Montreal, donde vive. También vino de Chile, y cree que al comparar la situación de la mujer en Canadá con la de otros países, es ventajosa, pero es mucho lo que aún se tiene que lograr. “En mi medio”, nos explica “el ser mujer sí tiene algunas (ventajas). Por ejemplo, se me hace más fácil tener contacto con la gente”. Por otra parte, la tarea forzada de cubrir “historias de mujeres” (se refiere a los temas de educación, familia, salud, sociedad, arte y farándula) pasa a ser la desventaja. Ella concluye, “creo que es muy difícil todavía para una mujer acceder a puestos importantes aquí en Canadá”. En esto coincidimos, me digo. Tener acceso a los mismas posiciones y sueldo que un hombre es una brecha que salvar.
A LA VISTA ESTÁ QUE UN PAÍS CON UNA TASA de natalidad negativa, es allí donde las mujeres deberían contar con beneficios concretos, para poder seguir contribuyendo profesionalmente, después de optar por la maternidad. Loreto me habló de una ley que entró en vigencia a partir del primero de enero de este año, destinada a ampliar la indemnización por maternidad a las mujeres que trabajan como freelance, o bajo contrato, en Quebec. En la sociedad multicultural que caracteriza a este país, yo me pregunto ¿cuántas son las mujeres que persiguen estos cambios activamente?
VISTO QUE LA MATERNIDAD ES UNA ASIGNATURA en la que la sociedad canadiense deja muchos hilos sueltos, a pesar que sus múltiples beneficios, no tienen punto de comparación con los del subdesarrollo. Tal vez una reforma vendrá para dejar que sean las mujeres las que se ocupen de este asunto cuando asuman el liderazgo pertinente. Esto me hace reflexionar acerca del número de servidores públicos que han atendido mis solicitudes, procesado mis reclamos y solucionado mis problemas desde que llegué a vivir aquí. No miento si digo que en una amplia mayoría han sido mujeres. El próximo 8 de marzo, ¿ellas se darán cuenta de que hay un día dedicado a reconocer sus esfuerzos por intentar cumplir con las diversas facetas que tiene que cumplir una mujer en la sociedad moderna? Celebrémoslo con ellas ¡Y seguimos adelante!
(*) Lea más
Cristina Pulido-Vielma es periodista y nueva residente de Canadá.
cepulido at gmail.com
Etiquetas: canada, genero, machismo, mujer, ottawa, participacion



